martes, 9 de agosto de 2016

Alimañas

Éramos un par de perfectos ataúdes
de madera reluciente,
cubiertos de flores
y de huellas dactilares.

Éramos un par de perfectos ataúdes
acojinados, incómodos,
llenos de carne sacada del congelador.

Éramos un par de perfectos ataúdes
de espectros,
sin alma,
con los huecos rellenos de oro.

Éramos un par de perfectos ataúdes
hasta que me llené de arañas,
gusanos,
paja,
y me arrojaron al pantano por las asas plateadas.

Éramos un par de perfectos ataúdes,
y dejamos de ser cuando me oxidé,
me cubrí de bichos, de moho, 
de pájaros carnívoros,
de peces.

Éramos un par de perfectos ataúdes,
pero me hice añicos en el agua,
me hice entera,
caótica,
viviente,
me hice balsa de alimañas.