domingo, 19 de febrero de 2017

Aunque teníamos dos años de conocernos, fue hasta ayer que descubrí que le quería. Ocurrió durante la noche, mientras lo dejaba llorar sobre mi hombro y escuchábamos Cigarettes after Sex unidos por los mismos audífonos. Recuerdo que le peinaba el cabello con los dedos, mientras intentaba reunir el valor de pedirle bailar.
Estábamos borrachos, cansados, muy frágiles, y después de un par de horas, no recuerdo cómo, nos quedamos dormidos. 
Nunca bailamos. Tampoco llegué a saber por qué lloraba. Jamás, en toda la noche, dijo una palabra, y yo no me atreví a deshacer el silencio. Ni siquiera a la mañana siguiente, cuando le vi dejar la cama y desaparecer por la puerta de entrada.

"Perdón por el desastre. No espero compensar nada" decía la nota que encontré en la mesita de noche minutos después, a lado de dos mil quinientos pesos. Los conté, más por costumbre que otra cosa. Dos mil quinientos pesos. Por el desastre.

Miré en la habitación por un largo rato, cruda y somnolienta. Todo estaba en su lugar. Todo excepto mis calcetines en el suelo y la papelera a rebosar. Todo excepto la repentina certeza: le quería. Y el vomito, que vino enseguida. 

Lo saqué todo, sobre la alfombra. Todo. El vodka, la mitad de mi estómago, el maldito cariño repentino que no debía de haber estado sintiendo.

Casi todo.


viernes, 17 de febrero de 2017

Hago poemas desde las manos,
abro la boca
sin saber por qué,
aleteo,
grito,
con los tobillos
en el suelo,
y la cadera
entumecida,
toda
el alma
temblorosa,
y siento que nunca
he estado mejor.


lunes, 6 de febrero de 2017

Un amor

Tengo un amor
aferrado en la mano,
está ciego,
dolorido y,
por si fuera poco,
tiene las alas rotas.

Tengo un amor
terrible,
extirpado,
que aún palpita despacio
y me muerde la piel cuando intento tocarlo.

Está tan vivo, tan húmedo,
que me deja calada cada vez que lo miro
me vibra en las manos y en toda la cara,
y parpadea 
como un niño pequeño

Y no.
No quiero echarlo a la basura.

Tengo un amor 
inútil,
descompuesto,
le faltan piezas
y por si fuera poco
tiene las alas rotas.

Pero es precioso
hasta el fondo.

Tengo un amor con el cabello oscuro,
la espalda azul,
las manos azules,
azul brillante,
del azul en el cielo después de la puesta de sol.

Tengo un amor
que lleva gafas ovaladas
sobre los ojos tristes,
la piel paciente de sus párpados,
y por si fuera poco
tiene las alas rotas.

Tengo un amor 
brillante,
un amor tembloroso 
que se retuerce bajo la lluvia
y me dice todo el tiempo que no me quiere más.

Tengo un amor
enterrado entre los dedos,
un abismo,
¡un abismo brillante!
que me muerde
y me estruja los huesos.

Está tan vivo, tan cálido,
me quema el cabello cada vez que me acerco
y me abrasa la boca si le digo te quiero,
me arde en la piel, en toda la carne
y llora noche y día como un niño pequeño.

Y no.
No quiero echarlo a la basura.