domingo, 2 de octubre de 2016

Vacío

I

En la oscuridad todas las caras son parecidas,
y me recuerdo al vacío de una casa sin muebles,
ecos retorcidos, pintura fresca,
yo primera y la inexistencia,

somos implantes,
carencias.

No existo.
No existo.
No existo.

II

En la oscuridad somos mejores defectos,
y puedo verle a los ojos en cualquier mundo,
espejos traslucidos, luz amarilla,
yo primera extirpándome los huecos,

Yo y el amor complejo
calados de noche
somos vacío,
dedos rotos,
ridículo
y todas las caras irreconocibles,

y no existo.

III

No existo.
No existo.
No existimos.

En la oscuridad
somos humanos de dieciséis segundos,
astros inútiles,
trastos.
Me recuerdo completamente a la nada
y quererle se parece más
al sonido del abismo océano.


El reino de las personas basura

Era una vez un reino maldito por la miseria, lleno de personas basura que querían, por alguna extraña razón, convertirse en héroes. “Los héroes no matan por placer” les dijo una vez un dragón, cuando supo de sus anhelos. Entonces las personas, sin más, decidieron matar al dragón, prometiéndose antes no sentir placer alguno al hacerlo.