jueves, 30 de marzo de 2017

Primer pensamiento de una noche cualquiera

Las luces en la noche
son todas rojas,
sin luna,
lo juro,
son todas rojas.

En el retrovisor,
en la radio,
en el semáforo,
en los autos,
los aviones,
las antenas...

Lo juro,
son todas rojas.

Todas las luces,
como si fueran la sangre
que mantiene vivas las calles.

Todas las luces
excepto yo.

Yo soy azul,
y pálida.
Yo tengo los pies fríos
de andar
sin pertenecer.

Y lo juro
de noche
cuando se apaga el cielo,
lo juro:
te extraño.


Nada mío

Hoy bailé bajo la luna nueva,
con ella dentro,
la luna escurriéndose entre mis piernas,
la oscuridad envolviéndome 
sumergida
entre las luces del teatro.

Hoy bailé,
sangré,
sagrada,
me desnudé
y desnudé los bosques,
templos,
cárceles,
vertederos.

Hoy
me quedé ciega,
hoy todo fue efímero,
nada completo,
nada mío.

Hoy fui
muerte,
y no quedó nada real.