domingo, 30 de diciembre de 2012

Encuentro

Será un domingo, ya avanzada la noche. Tus pasos resonarán secos por la acera, mientras que tus ojos recorren las calles solitarias.
Llevarás chocolate en las comisuras de la boca, y un amargo sabor a ciruela.
Alsarás la vista, dejarás tus pensamientos cualesquiera que sean solo para observar a la delgada silueta dibujada bajo un faro a unos pasos de ti.
Se acercará tranquilamente, con la vista hacia el suelo y el cabello alborotado. Silbará por lo bajo algo de Mozart, y todo será muy rápido.
Tu corazón dará un salto sin razón aparente, él lo escuchará y te mirará. Sonreirás y él hará lo mismo.
De su mano caerá al suelo una rosa amarilla, y la calle completa olerá a té, y no podrás dejar de mirarle.
Se agachará para recoger la flor, sin apartar la vista de tus ojos y antes de darte cuenta la tendrás entre tus dedos.
Soltará un suspiro, rozará su mano con la tuya y caminará con pasos largos, alejándose.
Tus ojos sonreirán y tu corazón dejará de saltar. Ya no olerá a té, y la melodía que silbaba estará en tu cabeza.
Caminarás al otro lado, pensando realmente en nada. Con chocolate en la comisura de la boca, un amargo sabor a ciruela y una rosa amarilla estrujada en tu puño.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Frío

Hace frío
mis manos se secan, heladas
como las teclas de un piano.

No hay estrellas esta noche
solo cuerdas desafinadas
en  mi pecho frágil, casi viejo, mundano.

Tengo miedo,
Intactas son mis mejillas saladas,
bajo la fría luz de un faro lejano.

Escucho el llanto,
y las lágrimas se convierten en frazadas,
los sollozos, un sorbo de vino.

martes, 25 de septiembre de 2012

De aquel día

Llevo en mis lágrimas
de tus manos el reflejo,
de la sombra la luz,
del polvo el aire,
de tus últimos suspiros
y la crueldad de cada eternidad.

Llevo grabado en mis labios
de tu voz el silencio,
de tu cabello el recuerdo,
de tus pestañas el sol
y los fríos besos de la luna
de aquel día en el que no nos besamos...






martes, 24 de julio de 2012

Tacto

Las abejas no osan tocar mi piel.
La piel quema al roce
la piel arde,
más profundo. Sobre el alma.

En el atardecer
no suelo besar a nadie.
Mis labios son fríos
y crudos.

Pero él...
Él tenía los ojos en la boca
y los labios en las manos,
y no permitía que las rosas
se marchitaran entre mis dedos.

No solía enamorarme.



miércoles, 18 de julio de 2012

Sendero

Yo le vi correr
por aquel sendero intranquilo
donde nunca anochece.

Llevaba el paso de un caballo desbocado
y sus mejillas eran blancas
como un espejo de hielo.

Podía escuchar su corazón a la distancia
dulce, triste.
Cómo una canción que acompañe
una historia de terror.

Fue aquél sendero en donde perdió
-en sus pasillos de humo
donde aún habitan dragones durmientes-
su corazón.


lunes, 11 de junio de 2012