miércoles, 13 de enero de 2016

Eterno

Ciego amante
toca mi alma.
Yo, eterno,
no espero piedad.

Abriga mi llanto
silencia a la luz.
Ciego veneno,
transfórmame en dios.

Ciego veneno,
me abrazo a tu voz.
Yo, enfermo,
te entrego el calor

de mi boca 
del mal.
Yo, infierno,
no busco piedad.

Ciego redentor,
desnúdame en ti,
sosiega mis manos,
y busca 
en la cuna 
el color de mi infinidad.